martes, abril 18, 2006

La razón

Nos remontamos a aquel fatídico 16 de mayo en el que mis ojos vieron la luz que desprendía una lámpara cutre en la planta baja del Xeral. Mi abuela rcibía la noticia de que había cambiado su situación social y que tendría una más a comer en casa. Sonrisas mezcladas con los gritos matutinos de un alma digna de olvidar me rodeaban en una cama en la que cariñosamente habían sido colocado peluches enormes de colores llamativos.

Mi abuela empezaba ya a triturar pechuga de pollo con grelos y patatas. Decía que muchas veces no había podido comer, que se pasaba mucha hambre y que su primera nieta no pasaría disgustos mientras ella viviese… Sige viviendo, yo ya he pasado mis disgustos y sigo comiendo carne, es una tradición de la que no se muy bien sus orígenes, pero no puede ser tan malo cuando en la edad de piedra se conocía este tipo de comida y se cazaba para alimentarse.

Tengo una gata, se llama Leo y no se me ocurriría asarla con patatas, me reconoce cuando giro la llave en la puerta, cuando estoy cansada de estudiar se tumba en mis libros y pide que le ponga música, cuando estoy enferma se ofrece como bolsa de agua caliente y cuando simplemente miro las musarañas aparece con una pelotita en la boca pidiendo un partidillo de fútbol gatuno. Son razones más que suficientes para afirmar que los animales tienen sentimientos.

Si embargo puedo decir que tengo un cactus encima de la pantalla de mi ordenador que vela por mi seguridad, me protege de las radiaciones que desprende el susodicho aparato. Cuelgo clase y voy a la Riouxa a jugar a las cartas y me siento incapaz de pisar las margaritas que ponen un tono de felicidad en la alegría uniforme de la hierba, flores que ponen una sonrisa ingenua en mis labios. El eucalipto sacrifica sus hojas para que se cure mi constipado… también estas razones son suficientes para que no me apetezca ver seco a mi cactus, aplastadas a las margaritas o cortado un eucalipto.

Me gusta vivir, no se que hay después de que la guadaña llame a mi puerta y le abra, por esa razón intento disfrutar de cada gota de azúcar del vaso de hiel.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me a costado pillar el texto. Pero no es excusa.. si quieres saber por qué no lo es,.. es muy simple. Piensalo antes de preguntarme el por qué ;)

Anónimo dijo...

ya a mi tb me costo xD..bueno eso normal en mi xDD...
aiss Leo Leo Leo..los sustos q me pegó el dia q dormí en la cama de tu hermano (sola..xD) q se me subia y no me dejaba dormir..y sq a mis los gatos no me gustan..no se xq..y eso q mi animal preferido es el lince...
respecto a lo de pisar las plantas o comerte a tu mascota..lo de pisar las plantas s algo a q acemos constantemente no sé si abra gente q se sienta mas "grande" "fuerte" aciendolo..pero se demuestra cuando x ejemplo vas andando x la calle..ves una hormiguita cn un trozo de hoja y la pisas pero por que?????? por que coño tenemos q pisarla?? si no nos ha hecho nada..pues x la misma razon que hay gente q abusa de las personas..para sentirnos superiores aplastamos a los debiles...es algo q observé hace mucho y es triste...

bikiños!!

Ruinas y Deseos dijo...

Que placer como siempre leerte, retomé la buena costubre de visitarte.
No cejes en la costumbre de vivir,
que hay momentos en los que la
recompensa bien vale la pena.
¡Te lo digo yo!.

Un saludo con todo cariño. LO.