lunes, abril 24, 2006

V de Vendetta

Miedo a que sea cierto, a no entender la realidad, miedo a tener miedo a razonar lo que no estoy haciendo, miedo a destrozar mi vida por un juego, a perder el futuro que apuesto. ¿merece la pena apostarle la paz al placer?

Subo la cuesta de Caronte, y veo una pequeña muestra de lo que puede llegar a ser el mundo. Es una piscina en la que está prohibido entrar con orgullo, hipocresía e indiferencia. El agua se llena de la energía procedente de una percusión, una guitarra y las magníficas caídas que buscan la perfección.

En un banco del parqueu, un viejo cuenta historias a los que serán los sucesores de su camino. Habla de la importancia y aportar pensamiento, porque nunca nada es perfecto y la escultura se hace lisa a base de lijar. Haremos una montaña grano por grano de arena. Oídos atentos oyen la voz dela experiencia hecha reflexión.

Se que piso tierra firme. Aunque vaya descalza entre ascuas sé que no me hundiré. No llegaré a ver el final del camino de tormentos, pero confío en que alguien termine el camino que yo comencé. Las lágrimas tras mis pasos firmes enfrían el fuego que dejan mis pies.

Creo que existe , sé que tiene que haber algo mejor esta ignorancia del pueblo que vive feliz en una supuesta democracia. Ya no tengo miedo; se que moriré, se que mi cuerpo morirá carbonizado por la normatividad, pero esos que se unieron a mi continuarán pensando en mejorar y luchando por el verdadero significado de la libertad. Porque el miedo hace que nos sujetemos a la tabla de la facilidad en el hundimiento de la tranquilidad.

Un día me dijeron que la experiencia no se mide por el timepo que has vivido sino por el tiempo que has reflexionado y la reflexión no es más que tomar el relevo en el camino de la victoria , es un libro infinito que se escribe cadamilésima de segundo , porque PENSAR es vivir con dignidad, y ser FELIZ morir por tus PROPIOS ideales.

22-4-06

martes, abril 18, 2006

La razón

Nos remontamos a aquel fatídico 16 de mayo en el que mis ojos vieron la luz que desprendía una lámpara cutre en la planta baja del Xeral. Mi abuela rcibía la noticia de que había cambiado su situación social y que tendría una más a comer en casa. Sonrisas mezcladas con los gritos matutinos de un alma digna de olvidar me rodeaban en una cama en la que cariñosamente habían sido colocado peluches enormes de colores llamativos.

Mi abuela empezaba ya a triturar pechuga de pollo con grelos y patatas. Decía que muchas veces no había podido comer, que se pasaba mucha hambre y que su primera nieta no pasaría disgustos mientras ella viviese… Sige viviendo, yo ya he pasado mis disgustos y sigo comiendo carne, es una tradición de la que no se muy bien sus orígenes, pero no puede ser tan malo cuando en la edad de piedra se conocía este tipo de comida y se cazaba para alimentarse.

Tengo una gata, se llama Leo y no se me ocurriría asarla con patatas, me reconoce cuando giro la llave en la puerta, cuando estoy cansada de estudiar se tumba en mis libros y pide que le ponga música, cuando estoy enferma se ofrece como bolsa de agua caliente y cuando simplemente miro las musarañas aparece con una pelotita en la boca pidiendo un partidillo de fútbol gatuno. Son razones más que suficientes para afirmar que los animales tienen sentimientos.

Si embargo puedo decir que tengo un cactus encima de la pantalla de mi ordenador que vela por mi seguridad, me protege de las radiaciones que desprende el susodicho aparato. Cuelgo clase y voy a la Riouxa a jugar a las cartas y me siento incapaz de pisar las margaritas que ponen un tono de felicidad en la alegría uniforme de la hierba, flores que ponen una sonrisa ingenua en mis labios. El eucalipto sacrifica sus hojas para que se cure mi constipado… también estas razones son suficientes para que no me apetezca ver seco a mi cactus, aplastadas a las margaritas o cortado un eucalipto.

Me gusta vivir, no se que hay después de que la guadaña llame a mi puerta y le abra, por esa razón intento disfrutar de cada gota de azúcar del vaso de hiel.

lunes, abril 17, 2006

Cita en el jardín de infancia (versión inmadura de la velada más infantil)

Paciencia.

Sabes que no es una cita. No vas a hacer nada que no quieras. Simplemente has quedado con una amiga que “casualmente” ha quedado a su vez con su novio y ese amigo suyo tan mono…

Primer escalón… segundo…buf! Te has olvidado de contar… levanto la vista, lo veo y bajo la mirada: uno, dos, tres…respira, sonríe y saluda con tres besos. ¡¡¡pero que mono es!!! Nos vamos, intento relajarme y pensar que no es más que un crío de 15 añacos que me quita dos cabezas y que además se parece sorprendentemente a mi último novio, ¿será eso lo que me fascina? Pero qué digo, es un inmaduro, si ve a la Elsa Patata en la Sie7e y se desmaya, lleva unas arnette que no se quita ni pa´ dormir y se cree guapo!!! No, no me conviene… pero es tan gracioso… tan majo… si me coge cuando hay que saltar algo y cuando hacemos carreritas corre despacio para que gane y como recompensa me coge en el colo y me lleva a la salida de nuevo…;) y me dice que carta jugar en el mentiroso, se ofrece a ayudarme con la hamburguesa del Gigantes, me hace sonreír… buf! Reviso aquellos momentos en los que lo ví, cuando me caí encima de el a la salida del cumple de Ana, cuando lo concocí y le pedí que se agachase para darle dos besos, cuando se perdió por el castro y tuvimos que buscarlo…

Mi cabeza procesa pros y contras a una velocidad abismal. En el camino de vuelta espero en mil ocasiones una señal que me indique que quiere volver a verme… una sonrisa, un guiño de ojos o un piropo más que me lleve a hacerle la pregunta del millón de dólares: “Quien hace tu cama?” una pregunta que ha salvado tantas relaciones como las que ha arruinado. Por lo menos sabes a que clase de persona saludas o tienes posibilidad de conocer… es una pregunta que funciona, determina en que casos ese rollo puede pasar a conocido, a amigo, a algo más o a no cogerle el teléfono.

Finalmente, un empujón de Anusca hace que se rocen nuestros brazos y sigamos el compás de nuestros pies por Pizarro alante. Un ‘Fátima dí que sí’ confirma las sospechas de la predicción del final de la cita. Ya encontraba un brazo en mi espalda y un mordisco en la yugular cuando el frío ‘yo sigo recta’ asomó en el parque del Matías. Yo me iba, había fracasado la cita y Ana dirigía una mirada fulminante a Berto, que con una sonrisa tímida se despedía de mi con dos dulces besos que fueron lo más cálido de la velada.

domingo, abril 16, 2006

Visita al cementerio...

El día se levanta con un bostezo de niebla. Me calzo los piratas y la sudadera y empiezo a caminar sin rumbo. Después de varios quilómetros de pensamientos descubro un campo de margaritas alimentadas de fuegos fatuos que inspiran desolación. Miro la cadena que hace que la puerta permanezca cerrada y la libero de esa fuerza esclava. Se que encontraré recuerdos tras las losas de piedra con cruces y plateadas letras. Una columna de granito gris marca mi crecimiento desde que ese dieciséis de mayo nací.

Mi tía lejana procedente de un país exótico buscaba su última morada tras el abrigo de la piedra más sagrada. Busqué en los siguientes tres años alguien que me explicase el terrible suceso con caritas monas y tirando de los pelos a ese mi bisabuelo que con gracia contaba chistes e historias de lejanos fantasmas, he aquí la segunda losa de la columna trágica. La última aún está presente en mi mente. Predijo su muerte y sin miedo se abalanzó al abismo de lo desconocido, era aventurera, buscaba la felicidad eterna en los labios de sus nietos y con sonrisas y gritos nos ofrecía la más pura amistad. Fue a mis dieciséis, cuando buscaba, ingenua de mí, el placer más mundano en la piel de otro.

Creo que podría definir el resto de bloques de la columna, a mis 18, a los 21… prefiero pensar que fue solo una casualidad la presencia de la guadaña en fechas tan singulares y señaladas…

domingo, abril 09, 2006

Tarde en el país de los horrores...

Paciencia. Lo mejor es que no tienes que esperar cola para el cine. Todo Vigo está reunido adorando a unos músculos que reparten besos y sonrisas falsas. Ponen el cartel de “Peligro! Suelo mojado!” Las lágrimas de lo más chic de Vigo hacen que pierda mi equilibrio y caiga en un mundo de robots con faldas negras y fucsias acompañadas de melenas “surfer cutre” al viento a las que llaman ‘novios’.

Desaparezco del área con peligro de contagio y voy al centro esperando encontrar calles vacías. Lo segundo más ‘chic’ menor de edad de la ciudad hace cola para entrar en la discoteca de turno. Camino desorientada por la calle que, si cambiásemos lo hipócrita, no pertenecería a la ciudad. Una acústica actúa de vacuna contra el ‘pijus lokius’ y cambia el rumbo de nuestra brújula al norte, fuera de la radiación que desprenden los autómatas de serie sin extras. Vamos a la zona en la que los robots con fallos en el sistema se reúnen para disfrutar de sus rarezas. Colgando chupas de una rama y deshojando margaritas vamos pasando la tarde entre caídas libres y conversaciones filosóficas acerca del futuro anárquico. Canciones punks se mezclan con los pitidos de una gaita de otro robot que aprendió a vivir lejos de esos programas completamente ‘correctos’.

Y al llegar a CASA, la luz de la entrada estaba encendida esperando mi regreso…

-Imagen: El castro, skates. Cazadora de Rakel colagada en una rama.

viernes, abril 07, 2006

La existencia del alma...

La existencia del alma. Se abre un debate filosófico sobre este tema. Dos grupos. Todos creemos en la existencia de ese algo que nos diferencia de las maquinas, eso donde se guarda el pensamiento y los sentimientos, esa incógnita que sabe ponernos tristes o deprimirnos. Uno de los dos grupos tiene el rol de defender la existencia del alma, y el otro de negarla. Es más difícil defenderla que cuestionarla, simplemente basta con comparar nuestra existencia con la de un tamagochi (del que nunca diríamos que PIENSA), sin embargo, definiendo el alma de una manera tan imprecisa como la anterior podemos decir que el tamagochi SIENTE hambre si no le das de comer y se deprime si no juegas con él, esto implicaría el que tuviese alma, pero si no aceptamos que él la posea también tenemos que negarla para nosotros. ¿Por qué no nos resignamos a creer que somos tamagochis en un juguete de un niño? ¿Por qué no podemos decir que estamos “programados” para sentir alegría o felicidad en un momento determinado? No es difícil encontrarse en el mercado una muñeca que venga con una minimuñeca para que juegue la muñeca grande, así que no es difícil imaginar un tamagochi que tenga un minitamagochi para divertirse.

Y pese a todos estos argumentos en contra del alma, seguimos diciendo que somos diferentes de las máquinas. El pensarnos sujetos a algo tan físico nos resulta sumamente frío.

Yo sigo esperando que alguien me de un argumento que no explique nuestra existencia como algo que ya está planeado por una ecuación supercompleja. Sigo sin creerme que siento hambre porque tengo un programa que me dice que cuando el estómago está vacío tengo que comer o que me deprimo porque mi programa dice que cuando me informen de la muerte de un ser que tengo archivado en mi base de datos con el adjetivo de ‘querido’ tengo que bajar el nivel de una hormona y ponerme triste.

miércoles, abril 05, 2006

Desván olvidado

Ayer estuve leyendo sobre Freud, decía que hay un desván en nuestra mente en el que almacenamos lo que queremos olvidar, cuanto mas queremos no pensar en ello más pensamos, es una lucha constante entre lo que hay dentro del trastero y la fuerza con la que empujas el pensamiento hacia adentro. Muchos de los miedos tienen su raíz en este desván.

No se exactamente que quiere decir esto, o lo que no quiere decir. Solo se que cuando abres la puerta del desván pueden caerte encima las cajas apiladas llenas de recuerdos paganos censurados por tu mente o la de los demás. Es conveniente llevar casco cuando la llave gire en la cerradura. Hay descubrimientos que no merecen ser olvidados y hacen todo lo posible por no quedarse en el anonimato (La sombra del viento-Zafón-Cementerio de los Libros Olvidados).

De vez en cuando es necesario limpiar el trastero para mantenerlo libre de ratas, pero tomar esta decisión a destiempo puede acabar con la ayuda de un exterminador.

martes, abril 04, 2006

Historia de un sueño despierto

Despierto soñando un sueño con un leve cosquilleo en mi espalda producido, posiblemente, por esa pluma onírica que se mueve al ritmo de una melodía funky. A través de una ventana, un bloque de edificios se transforma en un mar rojo en calma, un cielo rosado con nubes transparentes asoma por encima y columnas dóricas de libros emiten una luz tenue.

En el centro, adornado por todo el paisaje platónico y con 55Kg de peso, una sonrisa pícara protege su labio inferior del ataque de Plaits.

El tiempo ha pasado, el olvido ha perdido, nunca gana; aún no se ha inventado el recuerdo que se olvide.

Ahora despierto del sueño soñado, estoy en clase de Química hablando de la molalidad y discutiendo sobre el nivel de estudios de la ESO. Temas tan relativamente distintos como la pluma y el patio.

domingo, abril 02, 2006

Una sonrisa


Una sonrisa cuesta poco
Y produce mucho
No empobrece a quien la da a quien
Y enriquece a quien la recibe
Dura solo un instante
Y perdura en el recuerdo eternamente
Es la señal externa
De la amistad profunda
Nadie hay tan rico
Que pueda vivir sin ella
Ni nadie tan pobre
Que no la merezca
Una sonrisa alivia el cansancio
Renueva las fuerzas
Y es consuelo de en la tristeza
Una sonrisa tiene valor
Desde el momento en que se da
Si crees que una sonrisa
A ti no te aporta nada
¡Se generoso y da la tuya!
Porque nadie tiene tanta
Necesidad de una sonrisa
Como quien no sabe sonreír.