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lunes, diciembre 03, 2007

Jose Angel Valente

"Sentí que mis ojos se cansaban de seguir mirando las aceras con su carga de gente y de luces. Los faroles hacían brilla el pavimento mojado y los tranvías, a intervalos regulares, lanzaban sus reflejos sobre cabellos brillantes, una sonrisa o una pulsera de plata."

"Hoy, mamá ha muerto. O tal vez ayer, no sé. He recibido un telegrama del asilo: "Madre fallecida. Entierro mañana. Sentido pésame". Nada quiere decir. Tal vez fue ayer."

"
De vez en cuando, tenía ganas de interrumpir a todo el mundo, y decir: "Pero de todos modos, ¿quién es el acusado? Es importante ser el acusado y ¡Yo tengo algo que decir!". Pero, pensándolo bien, no tenía nada que decir."

sábado, septiembre 15, 2007

Culpa del Cambio Climático


A partir de ahí empieza la aventura. Hay un mundo por descubrir el uno en el otro. Disfrutar de cada pequeño hallazgo es lo realmente valioso del encuentro fortuito. No existe el límite, ni el tiempo y la calma reina independientemente del lugar.


Tan solo han pasado 4 años desde que yo tenía 14 y soñaba con que el chico de enfrente me dijese *Hola*.

Ahora todo es diferente. Las niñas de 14 años organizan la noche como una agenda de trabajo: “als 12 kd cn alvro xa1piti y eso.als2cn rodri xa probr ss labios n el cmntrio…”

La magia se ha perdido; incluso la poca magia que quedaba en las relaciones esporádicas.

Me pregunto si alguna de ellas sintió lo mismo que yo cuando me cogieron de la mano por primera vez (si es que aún se lleva lo de cogerse de la mano).


El oxígeno se agota.

El agua escasea.

La Tierra se muere.

Y las personas empeoramos.


El final se acerca cada vez mas rápido.

...S T U V W...

martes, abril 10, 2007

Y se fue

Corrió muy lejos de mi y me dijo que me odiaba. Que solo podía ver mi cara y morir de dolor. Se marcho tan lejos que no lo volví a ver en mi vida. Sin más. Pasó por mi habitación como un rayo. Apenas dos segundos de la eternidad y me basto para descubrir que no seria feliz a mi lado.

Era… era una maravilla. Un cielo. Una ternura inolvidable. Era la encarnación del romanticismo del XVIII. Tan delicado como una pluma de oca y tan firme como un halcón. Verlo pasar hacía que todo el mundo se girase. Desprendía un aura de confianza que nadie podía explicar.

Lo amaba. Mi mayor felicidad estaba en su sonrisa. Mis manos solo suspiraban por los rincones palabras inocuas que buscaban las suyas para descansar.

Una vez me encontré con él.

Por aquel entonces gozaba de toda la libertad que podía soñar, era la carne débil rendida al placer. Única y exclusivamente al placer. El amor era para mí un ente extraño. Quizás una enfermedad crónica infecciosa que dañaba el cerebro. Era incapaz de no seguir mis instintos más animales.

Y una vez me encontré con él.

Con ese chico que hacia que el mundo temblase. Ese que dedicó su vida a buscar el verdadero amor. Y me eligió a mí.

Lo quería. Lo amaba más que a mi vida. Y lo dejé marchar.

Con su aureola de paz y tranquilidad me ofreció entrar en su vida e instalarme en su habitación para siempre. Yo no supe que decir. Una habitación o un mundo libre y sin puertas. Esa era la verdadera pregunta.

Y elegí la libertad.

Ahora tengo toda la libertad que quiero y no me sirve de nada. Sigo rendida al placer, continúo siguiendo a mis más bajos instintos y cada vez me siento más sola en este mundo de entes que creen en el amor. Y yo se que existe. Sé que existe ese ente que hace que te suba un hormigueo por las piernas. Que te tiemblen las manos y la voz en su presencia. Que un manto de suave niebla lo cubra todo.

Sé que existe.

Sé que existe y no logro alcanzarlo. Él ya me ha abandonado a mi suerte tras echarme una cuerda celestial.

Sigo perdida en este manto de inclemencias que me mecen de un lado a otro. Soy una abeja agotada en busca de alimento para sobrevivir. Solo sobrevivir.


Soy una víctima de una droga. Me he convertido en una seguidora fiel del dolor. Trago cuchillas que me desgarran y cada vez necesito más para continuar mi vida. Si esto es vivir.

domingo, marzo 11, 2007

Una muerte fría

Frío. Todo lo que le rodea está frío. Frío como la nieve de aquel invierno, frío como los hielos de la copa del 7up con tequila, como el agua del lago aquella tarde, como la noche sin calefacción en la casa de Julia y como el agua de la fuente perdida de Bazal.

Frío. Fue ese frío el que le congeló los dedos, las manos, los brazos. El que enfrió su sangre, el que dejó su corazón vacío. Un frío helado. Llegó a atrapar sus cabellos, sus labios, sus ojos. La dejó tirada, desamparada y abandonada con los pies fríos. Fríos como la nieve de aquel invierno, como los hielos del 7up con tequila, como el lago aquella tarde, como la casa de Julia y como la fuente de Bazal.

Frío. Solo siente el frío. Un frío que colapsa su cuerpo, ese cuerpo que un día tuvo dueño y que ahora solo sirve al frío. Ese frío que no puede llegar a su ser mas profundo, que no puede luchar contra sus recuerdos. Los recuerdos que son lo único que le queda a ese ser frío, desnudo, blanco y sin vida.

El ojo interior es el éxtasis de la soledad.

viernes, diciembre 08, 2006

Busy

Un pestilente olor a humedad y a cemento fresco empapó mi nariz cuando abrí la puerta que hacía tanto que no recibía visitas. Una parpadeante bombilla amarilla iluminó las siluetas de todas las cajas y de un sillón de peluquería bajo un polvoriento plástico transparente. Mis ojos se acostumbraron a la escasa luz y descubrieron una década en cajas apiladas.


Comencé a rebuscar entre mis olvidados recuerdos. A mis manos llegaron cintas de los pitufos, de villancicos y de cuentos, flautistas acompañados de ratones, una caperucita-abuela-lobo, mis primeros vaqueros y un peluche que consiguió arrancarme una lágrima; un peluche que compartió conmigo noches de interminables llantos y enfermedades, noches y días largos en una terrorífica casa con frutas de plástico en un frutero de madera, largos paseos por la acera que me vio crecer y diversiones en una plaza que añora volver a ver niños jugando a su alrededor.

En ese mundo siempre renovado con cosas que no sirven, también encontré un libro que ayudó a pensar a muchas generaciones y que fue realmente odiado por todas ellas. Encontré mis libros de caligrafía húmedos y un juego de experimentos que me regalaron unas navidades. Me senté en el polvoriento plástico y cerré los ojos. Volví a soñar que mordía la oreja de busy mientras veía Peter Pan en el sofá de flores estampado con los patucos rosas de lana que había hecho mi abuela. Recordé cada vez que había metido la llave inglesa de plástico en la ranura del video y sus consecuentes represalias. Repasé cada capítulo de los Fruitis y Viky el vikingo.

Cuando bajé en el ascensor, sin soltar a busy, ni al libro de cuentos, ni a la historia de la filosofía, y entré en mi habitación, volví a ver las paredes pintadas de rosa y colgado en la pared mi casita de muñecas repletas de figuritas. Quiero volver allí, quiero revivir cada instante y retenerlo en mi memoria para siempre, quiero volver a jugar al pilla-pilla sin tener ninguna preocupación. Que tonta, decía que quería ser mayor, que los peluches eran de bebés y que yo no era un bebé. No, no era un bebé, ahora si.


Imagen: Diego, un pseudoartista en fotografía y todo un artista en el teatro.

viernes, mayo 12, 2006

O facedor de pompas de Xabón

Nalgunha rúa peoníl de Ourense, nalgún banco preto dalgún edificio antigo, un curto vestido verde miraba ó ceo pensando nun futuro mellor. O reflexo da luz solar nunha pompa de xabón fixo que descoidara o seu “ferpecto futuro” e se adicase a descubrila procedencia das translúcidas boliñas. Viu a un neno a xogar cun pompeiro.

Recordou, co caracteristico cheiro a mistol do antigo, cando xogaba no parque co seu vasiño de lavavaixelas e auga. Sentiu desexos de volver a aquela época na qu eo mais complicado era que a túa nai che deixase subir o fregadeiro para coller o mistol do antigo. Colleu o coche e ñiscou dalí. Xa tiña decidido o seu futuro. Subiu o mais alto do monte mais próximo, pèna pombeira, sentou a carón do cruceiro de pedra e agardou a que o sol se escondese entre as montañas. Baixou logo ata a aldea, como agardaba atopou un bote de mistol do antigo enriba da pía de pedra. Buscou no faido o baúl coa roupa que a súa avoa tiña gradada dos seus séculos de mocidade, ataviouse co mais colorido e liscou a retomar a pompa de xabón que deixara no banco da rúa. Deixou unha boina estapada con flores alaranxadas no chan e rematou o bote de mistol cando chegou un policía e lle dixo: Desculpe, aikí non pode pedir.

As bagoas de xabón cubriron o ceo e o vestido verde contestou: Non pido, danme. E non me gusta recibir sen ofertar. E oferto as pompas de xabón coas que todos xogabmos algún día. Oferto un anaco de despreocupanción nunha cidade que a acepta, nunha cidade na que non son mellores persoas por dar a quen precisa.

Non souben mais dese vestido verde que recorreu Galiza buscando o soriso dun neno na cara dun adulto.

viernes, mayo 05, 2006

Acordes

Nos unió una guitarra. Un sonido espectacular en ese lugar en el que Vigo deja de ser una ciudad arrogante. Una percusión indicaba que quería dinero y dos lágrimas decían que no era lo que más necesitaba. Sus acordes no hicieron que caminase indiferente. Mi reloj se paró y entre risas descubrí una sonrisa y no dos lágrimas.

Día tras día intercambiábamos sonrisas y miradas que decían más que una conversación larga. Ayer no estaba, anteayer tampoco, y mi camino se hacía más largo sin el acompañamiento musical adecuado. Hoy me lo encontré, iba conduciendo un cochecito de bebé y una mujer le agarraba del brazo; ya no necesitaba mis sonrisas, miraba al frente sonriendo, nos saludamos y supe que había conseguido lo que llevaba pidiendo meses. Entonces yo también sonreí, y mi camino no necesitó más música que las carcajadas de una familia feliz.

domingo, abril 16, 2006

Visita al cementerio...

El día se levanta con un bostezo de niebla. Me calzo los piratas y la sudadera y empiezo a caminar sin rumbo. Después de varios quilómetros de pensamientos descubro un campo de margaritas alimentadas de fuegos fatuos que inspiran desolación. Miro la cadena que hace que la puerta permanezca cerrada y la libero de esa fuerza esclava. Se que encontraré recuerdos tras las losas de piedra con cruces y plateadas letras. Una columna de granito gris marca mi crecimiento desde que ese dieciséis de mayo nací.

Mi tía lejana procedente de un país exótico buscaba su última morada tras el abrigo de la piedra más sagrada. Busqué en los siguientes tres años alguien que me explicase el terrible suceso con caritas monas y tirando de los pelos a ese mi bisabuelo que con gracia contaba chistes e historias de lejanos fantasmas, he aquí la segunda losa de la columna trágica. La última aún está presente en mi mente. Predijo su muerte y sin miedo se abalanzó al abismo de lo desconocido, era aventurera, buscaba la felicidad eterna en los labios de sus nietos y con sonrisas y gritos nos ofrecía la más pura amistad. Fue a mis dieciséis, cuando buscaba, ingenua de mí, el placer más mundano en la piel de otro.

Creo que podría definir el resto de bloques de la columna, a mis 18, a los 21… prefiero pensar que fue solo una casualidad la presencia de la guadaña en fechas tan singulares y señaladas…

jueves, marzo 30, 2006

NONVIOLENCIA

El recuerdo de un segundo de la ESO después de unos años llegó como una brisa de esperanza en un desierto cubierto de escamas:

Ser pacífico no es ser débil.

Defiende tus derechos sin caer en la grosería.

Ataca a los problemas, no a la persona.

Se generoso, no estúpido.

Sal a la calle y presta atención a los pequeños detalles de mala educación que encuentras.

No soy lo que visto.

No molestes a nadie, y si, por error, lo haces pide disculpas.

Todos somos conscientes de lo que podemos hacer. Con educación no hacen falta carteles de prohibido fumar o hacer ruido.

Busca y persigue al amor.

Los momentos buenos nos hacen ser dulces; los malos ser más fuertes.

Sé feliz sabiendo quien eres.

La esperanza es verde chillón, por eso no se pierde nunca.

Yo soy fuerte, te voy a proteger, pero te quiero, y no consentiré que te hagas débil.

…É posible que non recordes quen son, pero sabes que te escoitei. Abrichesme os ollos cando os tiña pechados e fas que permanezan abertos. Sorprendeunos a túa visita. Recorda que a sabiduría e eterna. Aprendimos a convivir e agora dicimos fortemente: VIVA A NONVIOLENCIA.


domingo, marzo 19, 2006

Encuentro afortunado

Horas muertas en una colchoneta intentando que en algún salto nuestros labios se juntasen por error y escondernos entonces en un mundo de fantasía embellecidos por el carmín de nuestros rostros. Ladrones de sentimiento son el espacio, el tiempo, el orgullo y, como siempre, el miedo al rechazo. ¿Porqué oponernos al resto del mundo cuando nos hablan de ser tiernos?

Pasó el tiempo con miles de personas por el medio. Su cara era un vago recuerdo que asomaba en momentos de dudas y lamentos. Mi único amor de niños no he de ser calificado de ‘amor’, aunque sea puro, indemne y no tenga ningún control.

Cruzando una esquina me encontré con su familia, y entre rostros conocidos busqué algún rasgo suyo, y lo encontré; el tiempo había borrado sus facciones de niño y bajo su labio asomaba una mosca confundida. El carmín volvió a nuestras caras, y con comentarios pícaros y descuidados no cruzamos más palabras que las de un encuentro afortunado.

martes, marzo 14, 2006

Un día de lluvia


Esquivo charcos con un paraguas azul en la mano; yo, que siempre dije que el paraguas era antiestético. Un paraguas que se camufla con el cielo y me proteje de una lluvia de voces que en su día me pertenecieron. Son voces familiares que me llevan a tiempos mejores, cuando el paraguas no había salido del armario.

Me refugio bajo letras de tiza que no impiden que la lluvia empape mis pies. Pies que, inesperadamente atrapan los demonios del infierno azul impidiendo que las nubes del silencio me salven.

Memorias dun Verán

Verde alcohol corre polas miñas veas
que tornaban laranxas o paso do sangue.
Doce sabor o daquel caramelo de San Xoán
mentres parpadeaban as estrelas no ceo.
Comezamos a recoller uvas fora do seu tempo
para facer un viño que nos mantivese ledos.

Levanteime unha mañá ca inxenuidade nos beizos
e tentei buscar un daqueles doces caramelos
atopando no seu lugar unha lagoa de frío xeo.

Tiven nas miñas mans un anaco de ceo
que se agreou cal viño a intemperie.
Choveron principios sobre o vaso do sentimento
e espesou a néboa moito máis ca no inverno.

Da árbore da tristeza naceu o froito da desesperanza
grazas o abono da reflexión de dúas semanas.