Soy Culpable
Hay una palabra que no para de incordiar en mi mente. Se presenta en cualquier momento a cualquier hora y molesta. Es una palabra irritante que no para de recordarme que he herido.
Vuela, aparece y desaparece a su antojo, sin avisar de su regreso. Entra sin llamar y espía mis fantasías y temores. La odio. Ojalá desapareciese. Ojalá venga su enemiga Amnistía y se la lleve para siempre.
No quiero que vuelva a ser mi inquilina: siempre deja en la pared las huellas de los zapatos.

