Acabo de conseguir despejarme del bullicio de ideas que de manera caotica recorrían mi mente nada más terminar de ver la adaptación de la novela de Sopeña Monsalve “El florido pensil”.
Tal novela surgió con la idea de recuperar la memoria de unos años oscuros . Es una colección de viñetas de tebeos, problemas matemáticos e ilustraciones sazonadas con los ingeniosos comentarios irónicos que solo una mente tan perversa como la de un niño puede realizar.
En esta adaptación del grupo de teatro vasco “tanttaka teatroa” los actores eran únicamente 6 que cambiaba a su personaje principal (un niño en la época franquista) por el personaje que completase la escena (un profesor, una madre, el sacerdote…). Los niños crecen, se ponen su gabardina y recuerdan viejos tiempos.
La obra concluye con las siguientes palabras de reflexión: “…menos mal que las cosas han cambiado. O no.”
Es cierto que las cosas han cambiado en ciertos puntos, ya no existe la tortura de los dedos y la regla (o por lo menos la “ley” no lo permite), pero… nosotros, la gente o, mejor dicho, los ciudadanos, ¿somos los mismos de aquel entonces? ¿Somos los mismos que los del siglo XVII que muy claramente nos muestra Pérez Reverte?
¿Seguimos siendo “la misma España de siempre”?
- Libros relacionados:
· “El florido pensil” Andrés Sopeña Monsalve
· “Limpieza de Sangre” Arturo Pérez Reverte
· “En la ardiente oscuridad” Antonio Buero Vallejo*
* Supongo que relaciono este libro al cuestionarme la España actual y el conformismo de los ciudadanos.
P.D.: Los links correspondientes a cada fragmento son únicamente material complementario, no tienen porqué corresponderse con mi opinión.
P.D.': Gracias Estrellita