Una muerte fría
Frío. Todo lo que le rodea está frío. Frío como la nieve de aquel invierno, frío como los hielos de la copa del 7up con tequila, como el agua del lago aquella tarde, como la noche sin calefacción en la casa de Julia y como el agua de la fuente perdida de Bazal.
Frío. Fue ese frío el que le congeló los dedos, las manos, los brazos. El que enfrió su sangre, el que dejó su corazón vacío. Un frío helado. Llegó a atrapar sus cabellos, sus labios, sus ojos. La dejó tirada, desamparada y abandonada con los pies fríos. Fríos como la nieve de aquel invierno, como los hielos del 7up con tequila, como el lago aquella tarde, como la casa de Julia y como la fuente de Bazal.
Frío. Solo siente el frío. Un frío que colapsa su cuerpo, ese cuerpo que un día tuvo dueño y que ahora solo sirve al frío. Ese frío que no puede llegar a su ser mas profundo, que no puede luchar contra sus recuerdos. Los recuerdos que son lo único que le queda a ese ser frío, desnudo, blanco y sin vida.
El ojo interior es el éxtasis de la soledad.






